domingo, 27 de enero de 2008

"Escribir es la manera más profunda de leer la vida"


... dijo alguna vez Francisco Umbral, un escritor español nacido en 1935. Y esa es la definición que más me gusta. Relacionar la escritura con la vida.

Un escritor tiene un oficio diferente, ni mejor ni peor que los demás, porque, como para todos los oficios, hay que tener capacidades, don y técnica. Es un "arte bello que tiene por instrumento la palabra", así como el pintor juega con colores y trazos, la bailarina con movimientos, y el compositor, con melodías, armonías y ritmos. Pero en lo que se refiere a las cualidades, uno no es más inteligente, más sensible, "más nada que nadie" por la condición de escribir. Al contrario, la escritura crea también una relación de deuda con los otros. Uno escribe a partir de una materia prima, de un barro elemental que es compartido por todos los humanos. Sin estos "otros" no habría qué escribir (bueno, tampoco nadie para leer). Mi ideal es que mis escritos les den algo a los otros, que los conmuevan, los toquen, que se reconozcan en lo que dicen, o que les hagan sentir lo que nunca pensaron que podían sentir. Quiero que mi lector se permita reír, entender, aprender, conocer, llorar, despreciar, elegir, descubrir, soñar. Quiero que mi obra pueda llegar al corazón del que la lee. Que pueda descifrarla y que decida hacerla suya todo el tiempo que quiera. Y que una vez leída, quede en su interior, como un pequeño trozo de su esencia. Que la lleve consigo en el recuerdo y el anhelo de volver a ella cuando lo necesite.

En cada palabra que plasmo en el papel, en cada historia que relato y en cada minuto que dedico a escribir, deseo estar haciendo un aporte al infinito y fascinante mundo de las bellas artes. Deseo estar dejando mi huella en este planeta. Deseo contribuir con el mismo respeto, con la misma vocación y con la misma entrega con las que han contribuido los grandes escritores que han existido en cada rincón del mundo. Los célebres, y los anónimos. Los populares y los desconocidos. Los que poseen en su haber innumerables obras y los que con una sola, hicieron historia. Los escritores que aún nos rodean y nos complacen con su presencia, y los que dejaron el campo sembrado y decidieron ir a descansar, y así pasar el mando a sus discípulos. Los escritores que tuvieron un maestro, y los que se lanzaron solos, sin armaduras ni espadas, a conquistar su propia gloria.
Pero por sobre todo, deseo poder escribir siempre. Deseo que nada me arrebate el amor ni las ganas de contar. Y que la muerte me encuentre con el dedo manchado en tinta y la dicha de haber realizado mi anhelado aporte.

1 comentario:

http://mariabaylac.blogspot.com/ dijo...

Hola linda!!! Gracias por tus palabritas, la verdad que ayer ya habia entrado a tu blog y me habia parecido genial que encontraras la forma de difundir lo que haces que es tan bello, El arte es para compartir, uno lo hace en realidad para que otros puedan disfrutarlo, nunca lo olvides, Es un don que uno tiene para que otros disfruten ademas de hacerlo uno mismo,
un beso