sábado, 16 de febrero de 2008

Todo lo que me gusta...


Me gusta el hombre que cocina, me seduce en cada ingrediente que suma a su obra, en cada movimiento de su mano habilidosa. Me deleita cada vez que cierra sus ojos e inhala sonriente el aroma que emanan sus platos recién hechos.

Me gusta escuchar la voz de una francesa cantando al compás de su guitarra. La forma en la que las erres raspan en su garganta, más como un ronrroneo que otra cosa.

Me gusta enterrar mis pies descalzos en la arena tibia, y sentir los minúsculos granos transparentes escurrirse entre mis dedos, y sentir el aroma a sal que queda impregnado en mi piel desnuda y polvorienta.

Me gusta que me bese cuando menos lo espero.

Me gusta acostarme junto a mis hijos mientras duermen, y sentir sus respiraciones cerca de mi oído, en perfecta sincronía.

Me gusta acostar mi cabeza sobre la falta de mi madre, y pedirle que me acaricie el pelo con sus blancas manos. Me gusta acercar mi oído a su pecho y escuchar los latidos de su corazón, como un recordatorio de lo que escuché cuando estaba en su interior, y sus palpitaciones eran mi única compañía.

Me gusta abrir la caja de los recuerdos de mi padre y destapar el frasco de perfume que robé de su armario cuando lo perdí, y aspirar su aroma, de una bocanada profunda y entera.

Me gusta cantar mientras me visto.

Me gusta sumergirme en la bañera llena de agua. Quedarme así unos segundos, suspendida en el pequeño oasis espumoso que inventé.

Me gusta mirar fotos ajenas. Fantasear con lo que no se muestra. Con lo que hay del otro lado de la imagen.

Me gusta ese instante previo a la tormenta, cuando las hojas se sacuden en las copas de los árboles y el aire se llena de olor a lluvia, aunque no haya caído una gota de agua sobre la tierra.

Me gusta tener secretos, míos y privados. Secretos que nadie imagina que guardo, que sólo existen porque yo los conozco.

Me gusta cuando camino por una calle angosta y me doy cuenta de que estoy sola, que nadie me acompaña, que soy la única en un pequeño trozo de ciudad desierta.

Me gusta escuchar a alguien riendo a carcajadas.

Me gusta conversar con un desconocido.

Me gusta ver a los hombres gritar un gol.

Me gusta cómo suena la palabra “cómplice” pero más me gusta su significado.

Me gusta ver a la parejita de artistas bailando tango los fines de semana.

Me gusta él, aún después de tantos años.

Y me gusta creer que todo lo que me gusta… seguirá existiendo cuando yo no esté.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A mi tambien me gusta creer que todo lo que me gusta hoy, seguira existiendo cuando yo no esté.

K

Anónimo dijo...

Querida Veronica: Me alegro por tu interes en la literatura. Te doy mi apoyo entusiastico. Continua escribiendo y creciendo cada dia como poeta y escritora literaria. Adriana Husta (PEN Women)